Bienestar

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La dieta mediterránea: un bienestar que se hereda y se aprende

En casa de mi abuela nadie hablaba de «dieta mediterránea»: era simplemente la comida de cada día. Aceite de oliva en todo, verdura de temporada, legumbres varias veces por semana, pescado y carne con medida, pan y vino compartidos en la mesa. Le puse nombre mucho después, cuando empecé a verlo escrito en libros y estudios.

Mesa con ensalada fresca, pan y salsa de yogur al estilo mediterráneo

Al llegar a España reconocí esa misma filosofía con otro acento: el aceite, las verduras de la huerta, la costumbre de comer despacio y acompañado. Es la misma manera de cuidarse, aunque cada país le ponga sus propios platos.

Para mí el bienestar no pasa por prohibirse cosas, pasa por comer bien y comer acompañada. Es la idea que guía todo lo que cocino, y lo que iré compartiendo aquí, entre recetas italianas y platos que he aprendido a este lado del Mediterráneo.